julio 14, 2024

Culiacán, Sin. – ¿Estás siguiendo un régimen alimenticio para bajar de peso y no ves resultados?; ¿Te has cuestionado por qué no logras deshacerte de esos kilos de más con la dieta? Quizás tu estado anímico sea lo que esté impidiendo que no consigas perder el peso deseado.

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De acuerdo con la psicóloga de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Giselle Gómez Acosta, la ansiedad y la depresión son algunas de las emociones que interfieren de manera directa y obstaculizan la pérdida de peso, por lo que llevar una dieta puede ser perjudicial para la persona que este padeciendo estos trastornos.

“Hay algo que conocemos en psicología que se llama el hambre emocional que es a partir de generar estados de ansiedad altos, un ejemplo es: estados de estrés en el trabajo que conllevan a la mala alimentación; entonces si la persona no está en un estado anímico esperado, por supuesto que puede interferir directamente”, expuso.

La docente de la Facultad de Psicología, resaltó la importancia de que antes de que se inicie una dieta o un régimen alimentario, la persona verifique su estado anímico y su psicología individual y tome conciencia de los cambios que implica el estar bajo un hábito alimentario, ya que las emociones y la alimentación tienen una relación bidireccional.

Asimismo, señaló que es fundamental revisar si la dieta a seguir es objetiva y tiene metas alcanzables, pues otros de los factores que intervienen en la pérdida de peso, es tener una expectativa irreal y poca claridad del alcance del régimen alimenticio, pues no existen las dietas milagro.

“Verificar mi relación con la comida porque también, socialmente a lo mejor vemos a la persona que come por ansiedad, por hambre emocional, entonces esa hambre emocional se desencadena por mi mala relación con los alimentos y si tengo una mala relación con los alimentos, obviamente no tendré una buena y sana dieta”, explicó.

La especialista en psicología clínica, puntualizó que la persona que desea ponerse a dieta debe ser por decisión propia y con la convicción de mejorar sus hábitos y salud, y no por seguir una moda o un estereotipo.

Por último, recomendó a todo individuo que esté por iniciar un cambio en su régimen nutricional a atender primeramente su salud mental, a reconocer sus emociones y verificar cómo es su relación con la comida para que al momento de emprender una dieta saludable garanticen el éxito de la misma.

“Si una persona no está con una adecuada psicología individual estable, si no tiene salud mental estable y equilibrada, es muy difícil que pueda llevar a cabo una dieta y sobre todo, que la pueda interiorizar y por último, que tenga resultados esperados”, enfatizó.