Evidencia el fracaso, resquebrajamiento del proyecto político que la impulsa
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!Culiacán, Sin.- El problema real en los procesos electorales es la infiltración del crimen organizado en los procesos electorales, la violencia política que amenaza candidaturas, intimida comunidades y condiciona resultados, señaló la diputada Paola Gárate en su posicionamiento en contra de la aprobación de la reforma electoral en el Congreso del Estado de Sinaloa, del llamado plan B.
“En los procesos electorales actuales, competir ya no significa convencer con ideas, sino arriesgar la vida y frente a esa realidad brutal, esta reforma calla, guarda silencio donde debería ser firme, es tibia donde tendría que ser valiente”, señala la diputada Gárate.
Ese “plan B”, evidencia el fracaso de haber querido empujar un rediseño electoral para concentrar el poder en favor del partido en el gobierno, que llega en forma reducida, con disimulo y sin corregir de fondo la intención, lo que exhibe el resquebrajamiento interno del proyecto político que la impulsa, hace ver que atraviesan por desacuerdos, fisuras, disputas por los intereses de grupos que comienzan a chocar entre si.
Esta reforma, que presentan como modernización, es evasión, una suma de ajustes superficiales que dejan intacto lo verdaderamente grave: México si tiene un problema electoral, pero no es el que aquí se quiere discutir.
Afirmó que esta reforma presentada, no fortalece la legalidad ni blinda la equidad de competencia, no cierra el paso al dinero ilícito ni defiende la libertad del voto, mucho menos reconoce que “cuando el miedo entra en una elección la democracia retrocede. Y nada de eso está aquí”.
Nuestro voto, refiriéndose a la bancada priista, es en contra, no por consigna o sistema, sino por responsabilidad, porque lo que México necesita es una reforma electoral seria, profunda y plural, que haga frente a la realidad, “la democracia no se defiende con atajos y el federalismo no se negocia”
Advirtió en su posicionamiento el centralismo que busca esta reforma electoral, que lastima al federalismo, que no es una concesión menor ni un arreglo administrativo, “el federalismo es un principio constitucional que distribuye poder, reconoce la pluralidad del país y pone límites a la concentración. Cuando desde el centro se pretende uniformar la forma en que deben organizarse los gobiernos locales, no se fortalece la República: se debilita; no se coordina mejor: se subordina. Y esa es una línea que no debemos dejar pasar”.
Al finalizar hizo una pregunta ¿para qué reformar, si no se toca lo que de verdad lastima a la democracia?
