Detrás de cada medalla hay una historia, pero la de Javier Armenta no solo se mide en podios, sino en vida. Sobreviviente de cáncer, trasplantado de médula ósea y hoy campeón mundial, este atleta mexicano se prepara para un 2026 lleno de retos internacionales… aunque en su propia tierra, el respaldo sigue siendo mínimo.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!Armenta alcanzó la cima en 2025 durante los Juegos Mundiales de Trasplantados en Alemania, un evento respaldado por el Comité Olímpico Internacional, donde se consagró como doble campeón mundial. Su desempeño fue contundente: medalla de oro en los 400 metros planos y en los 5,000 metros marcha, además de un bronce en los 1,500 metros. También logró dos cuartos lugares en pruebas de fondo, consolidándose como uno de los atletas más completos de su categoría.
Pero su historia no termina en la pista. Javier también forma parte de la selección nacional de México de futbol para trasplantados, con la que buscará hacer historia en septiembre de este año en Frankfurt, Alemania, durante la Copa Mundial de la especialidad. De lograrlo, podría convertirse en el único atleta en el mundo en ser campeón tanto en atletismo como en futbol dentro de esta categoría.
Previo a ese compromiso, del 18 al 23 de junio, competirá en los Transplant Games of America, en Denver, Colorado, un evento que reunirá a atletas de todo el continente y que servirá como preparación rumbo al mundial de Bélgica 2027, donde intentará revalidar sus títulos.
Sin embargo, detrás de su agenda internacional hay una realidad que contrasta con sus logros. A su regreso de Alemania en 2025, autoridades le prometieron apoyos y becas que nunca llegaron. Incluso, en diciembre pasado, fue excluido de la premiación estatal al mérito deportivo, a pesar de sus resultados históricos.
“Me he acercado a las autoridades y no han cumplido su palabra”, señala el atleta, quien lamenta que, mientras competidores de otros países reciben estímulos económicos, becas e incluso premios nacionales, él ha tenido que salir adelante prácticamente solo.
Actualmente, el único apoyo institucional que recibe es de mil 500 pesos mensuales por parte del instituto municipal del deporte, una cantidad que, asegura, no cubre ni el 10% de los gastos que implica su preparación, incluyendo entrenamientos, suplementación y cuidados médicos indispensables como atleta trasplantado de alto rendimiento.
Aun así, Javier no se detiene. Con el respaldo de su familia, amigos y recursos propios, continúa entrenando con la mira puesta en sus próximas competencias. Su historia no solo habla de resistencia física, sino de una lucha constante contra la indiferencia.
En cada carrera, en cada partido, Javier Armenta no solo busca medallas, corre para demostrar que, incluso después de haber enfrentado la muerte, lo imposible también puede quedarse corto.
